Ir al contenido principal

 

imagen tomada de internet


ARGENTO EN LAS HOJAS DEL ÁLAMO UMBRÍO

 

Quizás, somos las piezas de un horizonte sombrío, un viento de especies

agitando el follaje nocturno, un miedo hurgando entre sangre y despojos,

de todas las gárgolas confinadas, al alba, en las piedras del pecho.

 

Quizás, en esta búsqueda acérrima somos; y la vida,

este fatal devenir entre planes, que proclama en el aullido de estirpes

un rencor de epitafios y crones, no es más que un rito de sospechas

y dudas, que nos exige inferir la existencia.

 

Y mientras acecha en el sol la ceniza, la hora enferma invoca al vampiro

–gota que tiembla, inexorable cordura–;  y en el féretro un poco de tierra lejana,

con la semilla del espectro que torció las esquinas. Depredando, por tanto,

en las catedrales de tiempo y de angustia, nos define una sed insaciable:

amor, trascendencia; argento en las hojas del álamo umbrío,

verdad adyacente a nocturnidad y a hombre.

 

Paliamos entonces, con un silencio devoto, los graznidos del cuervo

sobrevolando las manos, mientras en la ebriedad de pendientes

el sino insalvable nos somete a reliquias, a vértigos viejos de códigos nuevos.

 

Y paradójicamente, entre conjugaciones de muerte y de vida,

de humano y de bestia, somos: no más que un conjuro

que aplaza del percutor la sentencia.



©todos los derechos reservados.

Comentarios

Entradas populares de este blog

  INCORRUPTOS (publicado en la Antología: "Versos en San Valentín" de Editorial Afrodita.   Cuando ella sueña que yo muero, me arropa con sus lágrimas, pero me obnubilan tantas gotas, que tiemblo a la intemperie de sus miedos. “Yo me muero si te mueres”, al unísono decimos. Y nuestro domo es una pompa de jabón que se nos quiebra. Entonces, lo que nació en la gloria de “la vida por delante”, se pierde en los terrenos escabrosos donde yacen –víctimas del yugo de un tiempo iconoclasta– aquellos pedestales que usurpábamos.   Cuando ella sueña que yo muero, ahuyenta a los demonios. Como a animalillos los engaña, lanzando cebos al traspatio. De las trizas que dejaron hace puertas y ventanas y de azul pinta el refugio. Lo llama hogar, y me invita a caminar en la infinitud de las estancias que conforman su mirada, a columpiarme en los colores que departe, en la verticalidad de la lluvia, en la providencia de sus brazos.   Cuando ella sueña q...
  ¿Qué es poesía? . Creo que a todos los que intentamos hacer poesía nos interesa la pregunta: “¿Qué es poesía?”. Poetas aficionados, poetas consagrados y estudiosos han propuesto gran variedad de respuestas.  Desde Bécquer con su maravilloso verso “poesía eres tú”, pasando por Juan Ramón que al final de su trayectoria llegó a considerar que poesía es solamente prosa medida o expresada en verso, hasta nuestras respuestas, propias o plagiadas, la variedad sigue aumentando. Pues bien, si usted me pregunta a mí, yo, como cualquiera, puedo improvisar o elaborar minuciosamente una respuesta que exprese mi forma de pensar, pero tendría tanta validez como la de Walter, quien fuera mi vecino, que define: “la poesía es un conjunto de babosadas escritas por babosos para mujeres babosas que por todo suspiran”. Pero lo que sí puedo decir, es que para eso están los especialistas (lingüistas) que desde hace más de un siglo y con mayor énfasis desde la mitad del siglo pasado vienen dándono...
imagen tomada de internet OCTUBREANOS …Bañabas fugaz la ventana y los nimbos te llamaron octubre. Mi ánimo al viento, como hojas del árbol donde nacieron mis cuentos. A plomo tu cuerpo en el sino incierto del norte y del sur, del este y oeste… Por cualquier camino eras buena. Las gentes pronunciaban tu nombre con su última luz encendida, como si supieran de ti lo que saben de otros: de los pájaros que robaron las migas mientras pretendíamos sus alas, de las verdades que el Lobo confió al cazador, y de su resignación al cuchillo. Mis sueños deslicé en tu silueta. De rojo, al azar te acercabas. Yo imaginaba auditorios; y de pronto tú, vertías mis miradas por todo tu cuerpo, como si no las quisieras. Fuimos orugas, insectos, fuimos la hipótesis de nuevas especies. Argumentamos tendencias, voluntad para cosas distintas, pero permanecimos inmóviles, como si al inhalar tus partículas te hicieras pequeña, como si al alejarte, a lo mejor te absorbiera. La inmovilidad infectó la avenida: las lu...