imagen tomada de internet
Esa Mujer
Esa mujer se desnuda ante mi espejo
mostrando sublime sus heridas,
me da a beber del brebaje rojo de sus
trances
y se muda en mis espectros cotidianos.
Suturándola
me pierdo
en sus caminos.
Entonces,
se degüella en mis cristales,
yace fría en mis costados.
En las vueltas crónicas del día,
me inmolo en cada uno de sus miedos
y soy retoño de sus muertes,
uno más que deshoja incertidumbres.
Ella,
renace sin más en los corderos
purgando con su sangre mis culpas de estar
vivo.
Yo,
en mis recelos la bautizo
mujer-dolor
mujer-vida.
©todos los derechos reservados.

Un gran poema. Siempre me gusta leerlo.
ResponderEliminarMe alegra que te guste amigo. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo.
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